vendredi, octobre 20, 2006

El juguete de Fango


Cuando abrí la puerta, Fango vino a la carrera a chocarse contra mis piernas. Pensé que quería una caricia, pero justo cuando reconocía la pieza de Elvira Madigan de Mozart, se escabulló detrás de la papelera de la entrada. Y volvió a salir, con un ratón de juguete atrapado entre sus dientes. Se acercó de nuevo a mí, y me dejó su juguete a mis pies. Entonces sí que se dejó acariciar. Lo escuché ronronear al compás de la melodía, mientras arqueaba su lomo, y se movía de un lado a otro.

Cuando alcé la vista, Doña Pura me miraba desde la puerta de la trastienda, con una caja de cartón, de la cual salían varios objetos, que nada tenían que ver con la Tienda de Hilos.

-“Nicolás no tardará en volver.”
-“No importa, también venía a verla a usted.”
-“¿Cuánto hace que no vienes? Por lo menos desde principio de diciembre, ¿no?
-“Tiene buena memoria, doña Pura. No he tenido demasiado tiempo. Espero que recibieran mi carta.”
-“¡Oh, si! Por supuesto. Nicolás te ha mandado un regalo por correo, no creo que tardes en recibirlo.”
-“No sé que decir.”
-“Dime sólo si hoy quieres té o café.”
-“Un té me vendrá bien.”

Nubarrón también se había acercado a la mesita en donde ya había dejado mi abrigo. Se subió de un salto a la otra silla, después a la mesa, y tras contemplar desde lo alto a su compañero entretenido con el ratoncillo, estiró sus patas delanteras y se vino a sentar a mis rodillas.

Justo en ese momento, unas campanillas sonaron, y Don Nicolás apareció por la puerta. Mozart retomaba las notas más conocidas de su allegro. Y sonriendo se acercó a mí.

-“Permíteme que te dé dos besos hoy.”
-“Por favor, Don Nicolás, si no necesita ningún permiso.”
-“Creo que sí lo voy a necesitar... Nubarrón, ¿me permites acercarme a nuestra invitada?”

Las orejas levantadas de Nubarrón parecieron moverse, y mientras brincaba hacia el suelo, me dio la impresión que le hacía una reverencia a Don Nicolás. No le di mayor importancia en ese momento, y me levanté para saludar a mi querido personaje.

-“¿Cómo lo has pasado en Viena?”
-“Maravillosamente bien. Como era de esperar.”
-“Has empezado bien el año, ¿verdad?
-“Sí, no podía haber sido mejor.”
-“Ya te lo decía yo, ya te lo decía...”

-“¿Qué le decías a la niña?”

Doña Pura apareció con una bandeja, en la que había dos tazas, un azucarero y la tetera. La dejó sobre la mesa, y tras guiñarle un ojo a Don Nicolás, esperó la respuesta de éste.

-“Señora, señora, es usted demasiado curiosa.”
-“¿Acaso no me lo va a contar, mi querida pesadilla?”
-“Le decía que presiento que este año va a ser un buen año para ella. Tal vez su mejor año.”

Doña Pura echó el agua en la taza, y respondió...

-“Don Nicolás, comienza usted a envejecer. Venga a sentarse con la muchachita y a tomar una buena taza de té, que le calentará los huesos y sus pensamientos.”
-“Pero mi señora, ¡si lo estuvimos hablando el otro día!”
-“Lo sé, lo sé, pero antes hay que calentarse.”

Fijó su mirada en mí, me cogió una mano, y mientras la acariciaba, me confirmó que ambos habían sentido que este año que acababa de empezar iba a ser un buen año.

-“¿No has pensado que tal vez te lo merezcas?
-“Dona Pura, Don Nicolás, son ustedes demasiado buenos conmigo. Todavía me quedan muchas cosas por hacer, antes de merecer cosas buenas.”
-“Las mereces, las mereces, -dijo Don Nicolás- y sino, espera y verás.”

Doña Pura desapareció de nuevo en la trastienda tras recoger otra caja del mostrador.

-“Esta niebla es fantasmagórica a estas horas de la tarde. Penetra en los huesos, y doña Pura tiene razón, ya no tengo edad para pasar demasiado tiempo en la calle.”
-“No diga eso, además, dentro de nada, ya estamos de nuevo en primavera.”
-“Jaja, te veo tan optimista como siempre, guapa.”
-“Ya sabe, es mi año.” –le contesté con una pizca de ironía.
-“No lo dudes, mi niña, no lo dudes.”

Nos quedamos en silencio, mientras Don Nicolás removía el contenido de su taza lentamente. Nubarrón y Fango, en el centro de la tienda, se entretenían pasándose el ratón de juguete. Fango se movía de un lado a otro con impaciencia, mientras le bufaba a un tranquilo Nubarrón, que tumbado en el suelo, movía con la pata delantera al ratón.

Sobre el mostrador unos cuantos ovillos de lana, en un estudiado desorden y unas cuantas agujas de tejer. Supuse que algún cliente anterior, había pedido unas agujas para hacer, ¿quién sabe? Una bufanda multicolor, o una pequeña funda para guardar pañuelos.

-“¿Por qué Mozart?”
-“No lo sé.”
-“Pensé que la primera música que sonaría después de tu viaje sería Strauss.”
-“Mozart era un genio.”
-“Un detalle sin importancia... Aunque... Eso reafirma mi teoría.”
-“Prometo, Don Nicolás, volver a final de año, y comentarle si tenía razón.”
-“Espero, querida joven, que no solamente vengas a final de año.”
-“Mmm, depende de cuanto tarde en tejer un jersey.”
-“¿Colores?”
-“Vivos.”
-“Te voy a dar dos ovillos de mi mejor lana. Y guardaré un tercero para que tengas una excusa para volver.”
-“¿Me hace trampas, Don Nicolás?”

No contestó. Sacó dos ovillos de debajo del mostrador, y los dejó sobre él. Me acerqué a mi vez, y tras tocarlos, consideré que era la lana más suave y agradable que nunca había tenido entre mis dedos.

-“Todos envejecemos y perdemos los recuerdos que amamos. Mientras la memoria persista, no olvides quién eres, ni lo que deseas.”

Realmente no supe a qué se refería hasta que llegué a casa y realicé un repaso mental a mi día. Don Nicolás es un genio, agudo y con un sexto sentido para las cosas de la vida. Aún así, me resistía a creer en lo que me había contado, pero me puse manos a la obra, quería aceptar su mensaje.

Antes de irme, le comenté a Don Nicolás, la reverencia que le había hecho Nubarrón, al entrar él a la tienda. Me dijo que seguramente mi vista me habría engañado. Pero Doña Pura, que ya recogía las cosas en la trastienda, comentó que no era la primera vez que lo hacía con él.
-“Como si le tuviera un respeto fuera de lo común.”

2 Comments:

Blogger mICrO said...

Todos los post sobre la tienda de hilos son tan dulces, tan llenos de significado y a la vez simpleza que es dificil no encontrarse con el corazon hichando ante la belleza de lo que cuentas

Besos Martita

6:42 PM  
Blogger dragonfly said...

Las imágenes, los enlaces, este rinconcito vuelve a estar "habitado" y más bonito que nunca
Espero que tengas ganas de escribir :D

12:08 PM  

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