jeudi, juillet 19, 2007

Canturreo bajo la lluvia

Va caminando por la calle mientras tararea una canción. La gente la mira entre distraída y asombrada, riéndose de la extravagante situación. Ellos caminan con la cabeza agachada, dándose prisa por llegar sus destinos, sin fijarse en nadie, como espectros sin sombra.Ella camina sosegadamente, como queriendo aprovechar todos los minutos del momento, canta y ríe, mientras pasea, camina por las baldosas blancas y salta sobre las negras.Es un día frío y lluvioso, todo el mundo parece estar de mal humor, salvo ella, que parece que no le molesta la lluvia.
Acaba de pasar por mi lado, me giro y mi mente comienza a buscar las notas que me unan a su melodía. Tiene un andar grácil, armonioso. Parece el trotar de un cervatillo, o el galope nervioso de un potro. Su voz era alegre, dulce y rítmica. Dejaba arrastrar las “eses” en su canción. Sin embargo... Cuando me la he cruzado, he notado un sentimiento extraño, como si ella no estuviera feliz. Cuando he podido ver su rostro, ella parecía agotada, derrotada. Pero, su canción es alegre. ¿Cómo puede ser? Su sonrisa era evidente, y era del todo sincera. Tal vez era la de un ser humano vencido en algún momento de su vida, pero igual de feliz por haber podido sobrevivir a ese combate y continuar camino. No lo sé. Su canturreo sigue sonando en mi cabeza.
Mírala, allí está. Cruza la pasarela sobre la autopista. Sigue cantando, la veo abrir la boca, y seguir la melodía con la mano que le queda libre. Cierra el paraguas. Lo deja apoyado en un lado del puente. Se sube a la barandilla. Mira hacia abajo. Sigue canturreando la canción.
Se arrojó a la autopista mientras las últimas notas de su alegre canción brotaban desde su garganta. Los coches frenaron. La gente que cruzaba la pasarela al mismo tiempo que ella miraban hacia abajo. Pero no había cuerpo. Sólo una cajita de música, dentro de la cual, hallé un papel con unas frases de Schopenhauer...
“Me dicen que abra los ojos y contemple las bellezas que el sol alumbra; que admire sus montañas, sus valles, sus torrentes, sus plantas, sus animales y no sé cuantas cosas más. Pero entonces, ¿el mundo no es más que una linterna mágica?. Ciertamente el espectáculo es espléndido, pero en cuanto a representar allí algún papel, eso es otra cosa.”
Todavía hoy, cuando paso por esa misma calle, y cruzo la pasarela por donde esa chica se tiró, escucho un canturreo alegre, con la misma entonación dulce de ella.

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2 Comments:

Blogger fuzzy said...

La vida... con momentos felices, y otros.. menos felices.

Tus historias, con esperanza, al final, siempre esperanza.

besos.

9:56 AM  
Blogger Juan Antonio Medina said...

Sabes que Martita, te hecho de meno

10:56 AM  

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